jueves, 29 de enero de 2009

CRISIS





Un dedo varonil en el pulsador de llamada del ascensor. “Vamos, ricura, hazlo…” Suben. “Estás loca, ¿lo sabías?” Hay poco tiempo “¡Deprisa!” Sin preámbulos: uno, dos… Mudan el gesto, las palabras, suéter, blusa… Se destetan, se desbaban, se desbragan. Se desean como perras y como amas de cría, voraces.
Isidoro Sánchez, ínclito empresario recientemente en bancarrota, destila perlas color grana, y disimula una penosa erección con su portafolio. Remira la esfera rota del reloj de faltriquera y canta para su coleto. Disipada ya la idea del suicidio: no sabe si sube a la azotea, o baja al infierno con dos ángeles.

1 comentario:

Miguel dijo...

Gracias por enlazarme el blog. Paso a ponerte también en mi lista.

Un saludo,
Miguel

www.informedelaminoria.net