viernes, 19 de noviembre de 2010

SOY IMPORTANTE


Soy importante”, le dijo la página al libro. Y éste le estampó una sonora carcajada, y exhibió su grueso volumen de acordeón. Humillada, aquel día, la página se descuajó del lomo y se perdió para siempre.
Quien encontró aquél libro incunable, polvoriento, en el sótano de la biblioteca fue un sabio, que al leerlo no entendió nada.

para Celia

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